El arte de la caza con aves rapaces

La cetrería es una de las modalidades cinegéticas más apasionante y excitante de las practicadas por el hombre. En ella se utilizan diferentes especies de rapaces para lograr determinadas piezas acordes al tipo de ave elegida para tal fin.
En cetrería, dos son los protagonistas: la rapaz y la presa. El hombre es un mero espectador y tan sólo interviene para forzar, relativamente, los hechos que se producen de forma natural y hacer que se desarrollen en un tiempo y espacio determinado. Con esta actitud, el hombre ha dominado la naturaleza de la única manera posible: obedeciéndola.

Un poco de historia

Como muchas veces ocurre al intentar establecer un determinado episodio en la historia de la humanidad, la cetrería no escapa a este hecho y la bibliografía al respecto no establece con claridad el lugar y época de la aparición de esta noble práctica cinegética.

Todo parece indicar que sus orígenes provienen de la región asiática que ocupan en la actualidad Arabia, Persia, Irak y Siria. Existen bajorrelieves mesopotámicos con representaciones cetreras, de una antigüedad de 3.500 años, época en la que se supone comenzó a practicarse. Posteriormente fue extendiéndose hacia el este, donde fue ejercitada por mongoles, indios y llegó a practicarse en China y Japón.

Altanería y bajo vuelo

Dos son las modalidades principales para practicar esta caza: el alto vuelo (o altanería) y el bajo vuelo.

Altaneria

El halcón peregrino (Falco peregrinus)
El halcón peregrino es un ave de tamaño medio, puede llegar a alcanzar una longitud de 40-55 cm, una envergadura de 80-115 cm y un peso de 670-1.000 g. Como en todas las rapaces, los valores máximos, corresponden a las hembras.
La anatomía de esta falconiforme está perfectamente adaptada al vuelo en espacios abiertos y a los potentes picados que ejecuta para alcanzar a sus presas. Sus alas son estrechas, alargadas y puntiagudas. La cabeza es pequeña y redondeada, con un corto cuello que se une a un cuerpo en forma de huso, dando en general un aspecto compacto, fuerte, veloz y totalmente aerodinámico.
Los ojos son grandes, con el iris y la pupila prácticamente del mismo color, lo que contribuye a aumentar la sensación de tamaño. Su sentido de la vista es agudísimo. En la cara presenta unas largas y anchas bigoteras que se prolongan hasta la altura del buche. El plumaje varía entre jóvenes y adultos.

Variedades de halcones

Existen varias especies y subespecies de halcones.

En la península ibérica es factible llegar a encontrar hasta tres subespecies de halcón peregrino (Falco peregrinus), Su denominación viene dada por su carácter migratorio, tal como comentaba el Canciller Pero López de Ayala: "llamánlos peregrinos, por comparación de los peregrinos y romeros que andan por todas las tierras y por todo el mundo". La subespecie que habita y anida entre nosotros es el halcón baharí (F. p. brookei). Procedentes de países del centro y nordeste de Europa, huyendo de los rigores climáticos invernales de esas latitudes, nos visita el neblí (F.p. calidus) y por último, habitando las regiones del norte de Africa, tiene su distribución el tagarote (F.p.pelegrinoides), considerado por este autor como un baharí. Su morfología correspondería a la efectuada en la descripción anterior.

Bajo vuelo

Las rapaces empleadas son aquellas que en estado salvaje viven en zonas boscosas con abundante vegetación, tanto arbórea como de monte bajo. Para dar caza a sus presas, se mantienen inmóviles en determinados lugares estratégicos y una vez localizas, se lanzarán hacia ellas. Combinando fuerza, maniobrabilidad, conocimiento casi a la perfección de cada uno de los rincones de su territorio de caza y finalmente el factor sorpresa, las capturan con relativa facilidad.

De forma general, las aves utilizadas en bajo vuelo tienen las alas más anchas y cortas que los halcones, al igual que ocurre con la cola, que posee un tamaño y movilidad que les permite utilizarla como un perfecto timón para desenvolverse a la perfección entre la espesura. Una vez capturada su presa, utilizan sus armas mortales: unas potentes y afiladas garras, que harán inútil cualquier intento de huida de la víctima.

Tradicionalmente dos han sido las especies utilizadas para el bajo vuelo: el azor (Accipiter gentilis) y el gavilán (A.nisus). Estas aves viven en zonas boscosas, con abundante arbolado y monte bajo. Su anatomía denota su especiación ecológica: alas más cortas y anchas que los halcones y cola más amplia, que actúa como un perfecto timón para desenvolverse con soltura entre la espesura.

El Azor (Accipiter gentilis)
"Entre todas las aves de la caza los azores y gavilanes son las más hermosas y gentiles y las más bien acondicionadas y que más amor toman con el hombre y las que más duran en su poder; y aun mucho más los azores que los gavilanes". Juan Vallés. Libro de acetrería (1556).

Las alas son relativamente cortas y redondeadas, perfectamente diseñadas para volar entre el boscaje. La cola, grande y móvil, le permite una gran maniobrabilidad entre las zonas frondosas y con abundante matorral donde habita.

El Buteo de Harris (Parabuteo unicinctus)
Es un ave originaria de las zonas desérticas de E.E.U.U. y México. Fue introducida en nuestro país a finales de la década de los ochenta por Diego Pareja-Obregón y se ha adaptado con gran rapidez a nuestras condiciones ecológicas y geográficas. En la actualidad existen criaderos donde se pueden conseguir con relativa facilidad. De tamaño similar al azor, el harris tiene una coloración pardo-oscura, algo más clara en la zona dorsal de las alas. Los pollos son algo más claros, presentando un manchado pardo y beige. El iris es de color pardo, mientras que la cera del pico es de un claro tono amarillo. El pico es de color gris plateado, oscureciéndose en la mitad final del mismo. En la cola presenta dos bandas blancas características, una en la zona distal y otra en la base de inserción de las plumas.

El Gavilán (Accipiter nisus)
El Gavilán es una réplica en miniatura del azor. Su longitud y envergadura máximas se encuentran en torno a los 40 y 80 cm respectivamente y el peso en las primas ronda los 290 g. Su parecido anatómico se corresponde igualmente con una gran similitud temperamental: bravura, coraje, carácter y fuerza, son atributos que comparte con su pariente mayor. La caza con esta pequeña falconiforme está restringida a aves de pequeño y mediano tamaño, siendo la perdiz roja (Alectoris rufa) el máximo tamaño en presas que puede llegar a conseguir. Su temperamento, velocidad y agilidad, hace las delicias de aquellos que utilizan esta pequeña rapaz para la caza.

Otras aves de presa
Resulta verdaderamente impresionante el águila real (Aquila chrysaetos), enorme rapaz que puede que llega a alcanzar los 230 cm de envergadura y unos 4.700 g de peso en las hembras.

Los búhos reales (Bubo bubo) y nivales (Nyctea scandiaca), tienen relativa facilidad para cazar conejos, tampoco resultan raros verlos en muchos certámenes de cetrería, si bien nunca entran en concurso.

De tierras centro y sudamericanas se están intentando adiestrar aves de interminable belleza y bravura. Por ejemplo, la harpía (Harpia harpyja) es una de las candidatas a este fin, pero la excesiva fiereza de estas aves, están frenando este propósito. Quien haya podido observar de cerca los dedos y las garras de estas aves, pueden hacerse una idea de la peligrosidad de su empleo. Otra rapaz con posibilidades de incorporarse en la lista de aves con fines cetreros es el águila-azor o togrol (Spizaetus ornatus), habitante de las zonas selváticas de Sudamérica.


Perspectivas de la cetrería

Aunque ha dejado de ser una modalidad de caza restringida a la nobleza, hoy en día no resulta sencillo practicarla. Se necesita, además de unas grandes dosis de paciencia y devoción hacia estas aves, dos factores muy importantes y difíciles de conseguir: mucho tiempo libre para dedicarse a ellas y sobre todo, grandes extensiones con caza más o menos abundante. No olvidemos que las rapaces no son animales de compañía, necesitan volar, ejercitarse y cazar a diario. Si se quiere disfrutar de un halcón, azor o cualquier otra especie y tenerla en óptimas condiciones, hay que tener en cuenta que en este caso, el cetrero es el esclavo.


Aitor Fernández 4º Div